Muchos padres nos confiesan que les encantaría ser «una mosca en la pared» para ver cómo sus hijos descubren el idioma. En Playroom School of English, entendemos que la verdadera magia no está en la cantidad de palabras memorizadas, sino en esa chispa que surge cuando el inglés deja de sonar extraño y empieza a resultar familiar.
La escucha: el idioma que se siente antes de hablarse
El aprendizaje no arranca con la primera palabra, sino mucho antes. Desde que un niño cruza la puerta, el entorno le habla. En nuestras sesiones iniciales, priorizamos que el alumno observe, escuche e imite sonidos nuevos sin la presión de producir frases de inmediato.
Es lo que llamamos «abrir la puerta al disfrute»: un espacio donde no hay que demostrar nada, solo sentir que este nuevo código es una forma más de expresarse.

Metodología en movimiento: el inglés como acción
Olvida las filas de pupitres. En Playroom, el inglés se vive a través del movimiento y el juego como herramienta pedagógica real. Utilizamos dinámicas que transforman el aula en un escenario vivo:
- Juegos cooperativos y simbólicos: Donde el idioma fluye para resolver retos.
- Historias interactivas: Que invitan a los niños a ser parte de la narración.
- Ritmos y canciones: Que contagian energía y facilitan la entonación natural.
Cuando un niño ríe por un chiste en inglés o se sumerge en un reto grupal, olvida que «está en clase». Es en ese olvido donde el aprendizaje se vuelve sólido y duradero.
El iceberg del bilingüismo: comprender para poder hablar
A menudo explicamos a las familias que el habla es solo la punta del iceberg. Debajo, existe una base inmensa de comprensión, memoria y confianza. Antes de lanzar su primera frase, los niños ya:
- Reconocen instrucciones.
- Asocian conceptos con objetos reales.
- Interiorizan la musicalidad de la lengua.
Ese momento en el que surge la primera palabra de forma espontánea es el que da sentido a nuestro trabajo. El idioma pasa a ser propiedad del niño, no de un libro.
¿Cómo medir el progreso si aún no habla mucho?
Si te preocupa no escuchar frases completas en casa todavía, fíjate en estos pequeños detalles del avance en nuestras clases de inglés en Getafe:
- La actitud: Una escucha atenta y participación activa en las risas del grupo.
- La autonomía: Reconocer instrucciones cotidianas («Clean up!», «Sit down!») sin necesidad de traducción.
- La conexión emocional: Cantar fragmentos de canciones o mostrar orgullo al reconocer una palabra en una película.
Un lugar donde «cada niño siente que puede»
Más allá de los materiales, lo que define a nuestra academia en Getafe es la seguridad emocional. Un niño que se siente escuchado y respetado, simplemente aprende mejor. En nuestras clases, el error es parte del juego y el ritmo de cada alumno es nuestra brújula.

Primera clase de prueba gratuita
Las palabras se quedan cortas para describir la energía de una sesión en Playroom. Por eso, te invitamos a que tu hijo viva una experiencia real con nosotros. Tras la clase, solo tendrás que mirar su cara de ilusión para entender cómo trabajamos.